Vivimos en el tiempo de los maestros, y no maestros de nadie, sino de sí mismos, y eso implica saber reconocer energías internas y externas, para poder conectarnos, fundirnos y aprender de lo que nos rodea, personas, lugares, situaciones e incluso elementos naturales.

 

En días pasados estuve rodeada de mucho mar, su energía tiene muchas facetas y me ha dejado muchas enseñanzas:

 

  • Por una parte la integración de la dualidad, pues el mar tiene un loop interminable que se compone de ir y venir, eso nos enseña que no hay luz sin oscuridad, no hay aquí sin allá, todo es una integración de dos energías que componen un todo.
  • Ir con el vaivén de la vida, pues hay tiempos para estar tranquilos,  surfear y fluir con las energías desde la quietud y la tranquilidad, pero también hay tiempos de asumir nuestro poder, ser imperturbables, fuertes y determinantes.
  • La renovación constante, pues el mar recibe lo que sea, no lo cuestiona, recibe incluso basura y lleva cada cosa a su sitio, saca lo que no le pertenece y lo que si lo llena de vida dentro de sí.
  • La belleza de cada instante, pues no se podría comparar la belleza de los matices en el horizonte del mar al amanecer, con los brillos dorados de la arena, el efecto estrellado del mar cuando él solo está en lo más alto o la infinitud del atardecer, cada uno tiene su grandeza.

Además de estas enseñanzas, el mar me regaló un instante donde me fundí tanto con su energía que me permitió entregar ahí todo aquello que no me correspondiera y estuviera lista para dejar ir.

 

 

Aquí te comparto los pasos para realizar este ritual

 

  1.       No pongas agenda, es decir, no planees un día en el que realizarás el ritual, no te condiciones ni condiciones al mar, reconocerás el momento para realizarlo, así que no pongas una fecha y horario.
  2.       Aprende de su energía, reconoce las enseñanzas que el mar tiene para ti,  preséntate, dile tu nombre, pídele que te guíe y muestre lo que sea para ti.
  3.       Disfrútalo, escúchalo, siéntelo, víbralo, huelelo, obsérvalo, palpa el mar y juega con él.
  4.       Reconoce su momento sagrado, donde tú y él estén en comunión y conexión total.
  5.       Entra en él de pie y busca un lugar donde puedas quedarte de pie dentro de él y te cubra el cuerpo, pero te sientas cómoda y segura, donde sientas un equilibrio entre su quietud y su fuerza.
  6.       Comienza con tus manos a quitar de tu cuerpo físico y energético todo aquello que ya no requieres y entrégalo al mar, deja que te guíe.
  7.       Permítete sentir, deja que fluyen en ti emociones, sea lo que sea permítete sentir, no las juzgues, deja que lleguen e intégralas a tu ser a través de la respiración o de la forma que se presenten, el mar sabrá recibir todo de forma incondicional, entrega todo hasta que tu intuición te indique.
  8.       Cumpliendo el ciclo de dualidad, luego de entregar, permítete recibir ahora lo que el mar traiga para ti, recibe su luz, su amor, su fuerza, su brillo, sus bendiciones y llénate de él, de su belleza, su fuerza y su grandeza.
  9.       Por ultimo agradece, a ti misma, a este espacio personal, al mar, a tu/la Divinidad, a todo aquello que permitió este espacio de conexión contigo, con el mar y con el TODO.

Ese día previo a mi ritual, tomé y comí junto con una amiga un coco sentada en la orilla del mar, incluso le convidamos al mar del agua de coco y luego nos pusimos a echarnos agua en todo el cuerpo con él, usándolo como jícara; pocos días después leí que el coco trae consigo una energía de prosperidad, purificación y protección, así que si tu intuición así te lo indica, intégralo a tu ritual.

Lo más importante de este ritual es que estés abierta a integrar a tu ser con algo tan sabio e infinito como el mar, que aprendas de su energía, que con humildad dejes que te guíe y que reconozcas que su energía es un reflejo de tu consciencia.

Con Amor

Nayeli Acevedo

Fundadora de Corazón Holístico