La vida así como el Universo se rige por ciclos y cada uno de estos ciclos tiene su magia particular. En el caso de los solsticios (la palabra viene de latín solstitium y significa “sol quieto) , son cierres y renovación de energía que nos hace entrar en armonía con los ritmos naturales de la tierra.

 

El inicio del solsticio de invierno trae consigo  el día más corto y la noche más larga,  a nivel astronómico es el día en que la tierra está más inclinada respecto al sol y recibe menos luz y además el sol se detiene por tres días; luego nuevamente vuelve a caminar de su extremo sur al norte.

 

Esto tiene mucho simbolismo y es una celebración que ha estado presente en muchas culturas, para el cristianismo el 25 de diciembre se celebra la llegada de Jesús al mundo, y no fue coincidencia pues en realidad se fijó esa fecha para que se le diera menos atención que a las fiestas que consideraban “paganas” como el Yule de origen celta, también los mexicas celebraban en las mismas fechas el nacimiento de Huitzilopochtli (Colibrí que vuela a la izquierda).

 

Independientemente de nuestra creencias, cultura o religión, en realidad si observamos la verdadera esencia de estas fechas,  metafóricamente el sol muere y luego de su pausa cósmica, renace retomando su movimiento trayendo así al mundo nuevamente su luz, creación, vida y consciencia, es una puerta que conecta el cosmos, la energía universal otorgada por el sol con la tierra, nuestro hogar

 

Es una época gran poder energético, pues toda esa energía a nuestro alrededor, nos deja ver de forma muy clara el cambio y los diferentes ciclos y procesos de la naturaleza. Y es justamente en ese espacio de contemplación, al hacer consciente esa energía, donde encontramos esa conexión con aquello que es mas grande que nosotros y de lo que a la vez somos parte.

 

A nivel personal el solsticio nos lleva a experimentar un portal de energía que nos invita a adentrarnos en nuestra oscuridad a través de la reflexión, introspección y meditación,  nos invita a ir más despacio, a resguardarnos, a ir hacía nosotros mismos y convivir con nuestro silencio.

 

 Si conscientemente deseas conectarte el ritmo del universo a través de la magia del solsticio y llevarla a tu vida, te invito a realizar este sencillo y significativo ritual.

 

 RITUAL DE SOLSTICIO DE INVIERNO

 

 Se sugiere realizarlo la noche del 21 al 22 de diciembre, pero también es propicia la noche del 23 y 24.

 

 

 

1. Prepara tu lugar sagrado. Crea un espacio propicio para tu conexión interior, pon en él lo que más te guste y tenga ese significado especial para ti, incluye cuarzos, velas, escencias, música, la imagen de tus Ángeles o guías, y ten a la mano tu diario personal, hojas o libreta y con qué escribir.

 

2. Haz consciente tu conexión. Comienza a centrarte en tu respiración y con cada inhalación y exhalación encuentra ese espacio de paz donde el ciclo se vuelve más largo y pausado, poco a poco centra tu atención en el espacio sagrado de tu corazón y reconoce en él la presencia de Dios, Energía Universal, Amor o cómo le llames y agradece lo que venga en ese momento a tu corazón: quién eres, tus seres queridos, las bendiciones, oportunidades, etcétera, lo que llegue es perfecto, deja que tu ser se expanda con esa sensación de gratitud y agradece por esta energía que te permite conectar contigo misma y cuando estés lista abre los ojos. 

 

3. Observa la oscuridad. A continuación, pon tu intención en que la energía universal presente en este solsticio, te permita hacer consciente aquello que no has querido ver o escuchar en ti este año (ojo: sólo es verlo, hacerlo consciente, y ello implica no juzgar o analizar).

 

Las siguientes preguntas te pueden servir de guía

 

  • ¿Qué es lo no he querido ver en mi?
  • ¿Que me he estado guardando?
  • ¿Hay en mi hábitos, bloqueos, reacciones, actitudes, emociones, patrones o pensamientos que no aportan a mi crecimiento?
  • ¿Cómo me hablo?
  • ¿Cómo me relaciono con los demás?
  • ¿Hay alguna experiencia que no he querido soltar?

 

 Déjate sentir, déjate fluir y observa todo lo que aparezca en ti en el proceso (imagenes, recuerdos, emociones, sentimientos, lagrimas)  con amor y ternura. 

 

4. Trae luz a ti. Cuando estes lista y hayas liberado todo lo que guardabas en tu interior, vuelve a centrarte en tu respiración, regresa a tu luz y comienza a escribir todo lo que experimentaste, lo que observaste, de lo que te diste cuenta.

 

5. Dando paso a lo extraordinario. Ahora es tiempo de preguntarte ¿Qué hábitos, pensamientos o actitudes podrían ayudarme a traer más luz a mi vida? y hacer el compromiso contigo de llevarlos a cabo. Escribe en una nueva hoja al menos 3 acciones o prácticas para transformar lo que encontraste. Por ejemplo si descubriste que vives estresada, comprométete con una práctica de meditación  comenzando con 5 minutos al día. Si observaste que eres egoista contigo misma, da un primer paso y hazte un regalo especial, quizá flores, pasos sencillos.

 

 6. Ritualízalo. Nuestra alma entiende a través de los rituales, así que quema las hojas de aquello que encontraste al ver tu oscuridad y observa cómo se transforma en luz. Las hojas con tus compromisos procura ponerlos en un espacio especial para ti o convertirlas en afirmaciones y hazles un diseño bonito para ponerlas en tu recamara, oficina o auto y así conectar con su energía cada que las veas.

 

 Que esta época traiga consigo un terreno fértil para que puedas ENCENDER TU LUZ.

 

Y si quieres vivir un programa de transformación total para comenzar este 2019 reescibiendo tu historia, te invito a formar parte del programa de 40 días Enciende Tu Luz, conoce todos los detalles del programa haciendo click AQUÍ , las inscripciones ya están abiertas y comenzamos el 3 de Enero.

 

Con Amor

Nayeli Acevedo

Fundadora de Corazón Holístico