Con qué derecho,  en nombre y al servicio de quién, la pseudo autoridad de un país determina, quienes pueden o no, tener acceso a las armas nucleares y misiles de largo alcance.

No, no, y más ¡No! Ante los ojos de cualquiera que se autodenomine homo sapiente, resulta ser inadmisible y carente de sentido común este vano poder bélico y ridículo negocio armamentista transnacional.

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En pocas palabras, esta civilización y cultura de guerra, no corresponde a la moral de alta cultura que la Conciencia Superior reclama, para una humanidad de súper hombres y mujeres elevados armónicamente.

La guerra seguirá atropellando valores humanistas, si sigue habiendo vendedores y compradores de armas. ¡Sugiero un desarme mundial total! Mientras sigamos atacando a las creencias y culturas de vecinos países o razas, por intereses comerciales,  por apoderarse tanto del petróleo como de sus riquezas naturales y con fines maquiavélicos de robar la tierra de los otros, no habrá paz verdadera.

Hemos cedido el poder general que poseemos como sociedad libre, natural y autogestionante, a una oligarquía minoritaria, que sigue extendiendo supuestas propiedades, puesto que no le pertenecen y las ultrajan oprimiendo naciones alrededor del planeta. Y nosotros pasivamente asentimos y les damos poder, para que sigan alimentando el espíritu bélico de ataque y defensa.

Hermanos despertemos de lo bajo que hemos caído.  Cada raza, desarrolló su cultura y recibió el trozo de tierra que la vio nacer; un dote correspondiente a sus necesidades y se le equipó o autodesarrolló con los talentos necesarios, que lo capacitarían para vivir en paz en su medio ambiente; pero nos invadimos los unos a los otros perdiéndonos el respeto a los derechos ajenos.

Podemos intercambiar y desarrollar un libre comercio alrededor del planeta, pero ninguna nación por poderosa que haya logrado ser económicamente (mas no cultural), tiene libertad de pisotear el espacio o hábitat de los otros. Puesto que democracia, nunca será explotar los derechos y garantías tanto individuales como colectivas de otros hermanos y otras naciones.

Por una cultura de Paz,

Venado Luz