Siento que mi responsabilidad es guiar a otros a Dios (no a una religión determinada, o hacía mi) como a una conciencia diaria para ser realmente felices.

Hermanos de luz, en una sociedad perfecta, dirigida por nuestro Padre Eterno, conciencia diaria de la vida, de su luz y tanta belleza que nos rodea; y que no apreciamos por haber perdido la facultad de ver, de detener el tiempo irreal para sumergirnos en la contemplación radical de la vida verdadera y simple, que está oculta detrás de tantos vestuarios y enfrente de nuestra nariz.

¡Atrevernos a Ver! Hemos perdido la facultad de ver y tomarnos de las manos en cualquier momento, vernos a los ojos y sorprendernos eternos, ante el brillo de las estrellas y la complicidad del rubor de nuestras miradas repletas de luz y de pasión. Pasión por la Vida, con el coraje de rendirle tributo al Universo a través del canto amoroso, que emana del fruto del sudor de nuestros cuerpos, como ofrenda viviente, riente, tocante y sonante.

Conocerme a mí mismo, me llevó a darme cuenta de mi poder y si todos lo sabemos, todos podremos conocernos… Entonces seremos dioses, no antes ni después.

Me estoy levantando y sanando, ha sido un proceso muy doloroso, pero de gran aprendizaje, que me ha dado una mayor visión de todo mi Ser y mis entornos. Hay mucha fuerza, Amor y luz creciente en cada parte de mi Alma.

Dios está muy cerca, me consuela, enseña y guía a guiar a otros, después de revelarme las crisis crísticas de mi ser, que no es distinto del Tuyo.

Observarme, conocerme, sorprenderme a diario de estar vivo, ser capaz de asombrarme. Saber que soy uno de los llamados – como nadie lo eligió -, que tuvo que auto-elegirse, porque descubro que es mi camino, el cual seguiré hasta recobrar Mi Eternidad.

Entonces mientras tanto, me gusta compartir mis escritos; como una forma de dar al Dios lucero que se desborda de mi corazón y tiene luz.

Amor y bienaventuranzas para Todos. Tiahui.

Venado Luz